domingo, 14 de noviembre de 2010

9

Este tocaba la semana pasada (...)

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-Ven aquí.

-¿Para qué?

-Porque sí; vamos.

-Ahora no; estoy ocupada.

-Mentira.

-Es cierto. Déjame en paz.

Nada que hacer. Insistir no valía la pena cuando ella se ponía así y, por lástima, era la mayor parte de las veces. En fin, tampoco es que sintiera tanta urgencia, pues sus deseos ya se habían visto satisfechos, aunque no entendía las respuestas a sus incógnitas.

Arti tenía la extraña costumbre (y aparente necesidad) de realizar montones de acciones inútiles durante sus encuentros sexuales: caricias, besos, palabras… muchos detalles aparentemente sin sentido que terminaron haciéndose comunes y casi necesarios. Igrin nunca los pedía (jamás se rebajaría a eso), pero los disfrutaba enormemente, y aprendió a responderle a ella de una forma similar para mantenerla contenta. En definitiva, conseguían entenderse.

-¿Qué escribes ahora?

-Mi novela.

-¿La mía?

-Esa no la escribo estando tú despierto, o verías donde la guardo.

-¿Y qué problema habría?

-Da mala suerte.

-Bah.

Después de la primera noche Arti se había puesto a escribir como loca, como si le fuera la vida en ello. En apenas un par de días en los que su amante se había ocupado de la casa y de ella como si fuera su padre había avanzado mucho con su novela, había empezado una nueva y se pasaba el tiempo muerto apuntando ideas que no quería olvidar. Estaba totalmente desquiciada, pero contenta. Él no entendía eso.

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-Hoy va a llover.

-¿Cómo lo sabes?

-Ni idea, pero va a llover.

Arti se incorporó un poco, cubriéndose con la raída manta. Miró hacia la puerta trasera, por donde Igrin estaba asomado. El cabello le había crecido en el último tiempo, y una rala barba cubría su rostro. Su espalda desnuda se mostraba ligeramente corvada, y Arti supo que la esperaba una desagradable noticia.

-Me voy.

-¿Adónde?

-A mi casa.

-¿Cuándo?

-Cuando me vista.

La rubia se levantó y, bajando las escaleras de la buhardilla, comenzó a subir sin molestarse en coger su ropa. Bajó al cabo de unos minutos y comprobó que Igrin no se había movido del sitio.

-¿Podrás hacerme un favor?

-¿Qué? –Al fin el chico se giró.

-¿Podrías llevarle esto a un amigo? Es… el manuscrito de mi última novela.

-Sí que tienes cojones para pedirme eso.

-Estará en la puerta Este de la ciudad, en la garita de los guardias. A cambio, pídele que te lleve.

-Y encima pasa de mí, la muy puta.

-Ahora vete.

Igrin gruñó, pero se vistió en silencio, con ropas nuevas que la chica había conseguido para él en algún sitio.

-Háblame de la novela.

-No.

-Salgo en ella, tengo derecho a saberlo.

-Es posible.

Nuevo silencio. Igrin recogió su capa, se calzó las botas y se levantó para atrapar al vuelo el rollo que justo en ese momento Arti le lanzó.


-Te diré una sola cosa –La mujer cruzó los brazos delante del pecho:- se va a llamar “El Último Suspiro”.

-¿Por qué?

-Eso te lo imaginarás por tu cuenta.

Igrin salió de la casa sin volver a dirigirle la palabra. Arti se dio la vuelta en cuanto la puerta se abrió y comenzó a buscar su propia ropa. Las palabras de despedida no se ajustaban a su carácter.

Una hora más tarde llovía a cántaros en la ciudad.

1 comentario:

Fénix dijo...

El punto culminante del amansamiento de Igrin. Le han convertido en un gatito doméstico. ¿Incluso hace las tareas de la casa! Increíble xDD.

"-Me voy.

-¿Adónde?

-A mi casa."

Bah. ¿Lo ves? ¿Desde cuándo el verdadero Igrin ha necesitado mentir? ¿Casa? Él no tiene de eso xDD.

"La rubia se levantó y, bajando las escaleras de la buhardilla, comenzó a subir sin molestarse en coger su ropa."

Esto... no se entiende muy bien. ¿Arti sube o baja? Será que es gallega...

"-¿Podrías llevarle esto a un amigo? Es… el manuscrito de mi última novela.

-Sí que tienes cojones para pedirme eso.

-Estará en la puerta Este de la ciudad, en la garita de los guardias. A cambio, pídele que te lleve.

-Y encima pasa de mí, la muy puta.

-Ahora vete."

xD

Pero el final es bonito n_n

En fin. Quizás el capítulo que más me gusta de los de Arti (sí, incluso más que aquel extra en el que salía follando y que seguro que los lectores demandarían como locos si se pasasen por aquí >.>). Me parece una forma adecuada de que termine su ciclo.